Como la mariposa y el boxeador
son el fotógrafo y la sonetista,
dura comparación a simple vista
pero esto no es una carta de amor.
Ya incorporé a mis poemas tu olor.
Como las ratas detrás del flautista
siguen mis hormonas todas tus pistas,
mi cuerpo se ha vuelto adicto a tu calor.
Confundo las palabras y las cosas.
Te afirmo y te niego cada segundo
con las piernas y las venas abiertas...
¿Quién el boxeador? ¿Quién la mariposa?
Tengo un nudo, un nudo como un mundo
y dudo que quepa bajo tu puerta.

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